¿Por qué TENGO que viajar?

marzo 24, 2018
Por qué tengo que viajar

Comenzaré este artículo comentando mi experiencia personal. Mi historia de viajes comienza a los 11 años cuando hice mi primera salida de mi ciudad a una cercana a mi natal Punta Arenas, el destino de mi viaje (el cual fue solo durante el día) fue Puerto Natales, una ciudad pequeña que en la actualidad habitan alrededor de 20.000 personas, de ahí mi siguiente viaje fue a los 16 años en representación de mi carrera de Técnico en Administración del Instituto en el cual estudiaba, fue para presentar un proyecto de unas de las asignaturas y esa fue a otra cercana localidad, la de porvenir la cual está en la isla de Tierra del Fuego, si en Puerto Natales viven tan pocas personas, en Porvenir apenas superan los 5.000 habitantes.

Sinceramente, estos dos viajes no significaron mucho para mi, ni a nivel personal ni a nivel profesional pero cuando mi vida comenzó a dar un cambio (mi mente mas bien) fue cuando impulsivamente a los 17 años (algo característico de mi persona el ser impulsivo), tomé una “arriesgada” decisión de recorrer una parte importante de mi país, Chile (el país más largo del mundo). Este recorrido comprendería desde la ciudad de Puerto Montt (sería la primera vez que viajaría en avión y sería con ese destino) e irme a jugar varios torneos de ajedrez (mi gran afición por esos años) por el país recorriendo hacia el norte hasta llegar a la capital de Chile, Santiago. Durante mi paso por varias ciudades del sur de Chile fui alojando en diferentes hostales, donde reconozco que tenía en ese entonces una mezcla entre miedo y emoción ya que estaba comenzando a conocer realmente mi interior con esta aventura pero a su vez con una pizca de miedo al estar lejos de la protección de mis familiares y en medio de lugares absolutamente desconocidos.

Al llegar a Santiago, alojé en casa de unos queridos familiares con los cuales después viajé al norte de Chile a pesar las vacaciones de verano en una exclusiva playa de la IV región para luego de más de 2 meses de estar fuera de mi ciudad (jamás había pasado tanto tiempo fuera de casa), regresar con una mentalidad nueva, absolutamente diferente, amplia y esperanzada. Feliz de comprender que el mundo tenía mucho más que ofrecerme que las 4 paredes de mi hogar y de lo que mi ciudad tenía. Se inició una nueva mirada de vida apalancada de mi gran aventura de viajes a nuevos lugares, que aún está en desarrollo (me falta viajar muchísimo más) pero que me sirve para explicarles el porqué tienen que viajar. Este el comienzo para explicarles lo importante que significa viajar a través de todo lo que significó en mi…

Entonces, ¿qué aprendí viajando?

Después de ese primer gran viaje por parte importante de mi país, comprendí que mi realidad anterior de vida era tan pequeña e insignificante que mi verdad estaba únicamente limitada a la de mi mente que a la vez estaba sujeta a mis pocas experiencias de vida. Es con esto que comprendí que mientras mayor cantidad de nuevas experiencias fuese viviendo, mi contexto mental aumentaba de la misma manera mostrándome un mundo con tanta diversidad de flora, fauna, culturas, idiomas y diferencias de ver la vida entre una persona y otra. Por supuesto este contexto se fue ampliando a medida mis viajes se fueron intensificando pero sucedió mucho más cuando éstos fueron a destinos nuevos y cada vez más lejanos geográfica y culturalmente a mi hogar.

Se dice que además cuando se está fuera de casa, se valora la familia (se extraña), a los amigos, etc… Y eso también es cierto pero a su vez tu mente se transforma en una especie de “esponja” la cual maravillada comienza a absorber una cantidad de información que no aprenderás en en la mejor de las aulas ni con el mejor de los profesores ni leyendo el mas sabio de los libros. Con viajar aprendí que la verdad no podía estar nunca en una mente cerrada la cual es el simple producto de prejuicios establecidos por una sociedad autolimitada a sus propias ideas y que a diferencia de ello, podríamos encontrar muchas formas diferentes para llegar a una misma respuesta sin que tampoco exista una respuesta absoluta de la verdad sino que la verdad también está sujeta a principios subjetivos de cada individuo o sociedad de acuerdo a sus creencias y experiencias de vida.

En cada viaje y experiencia de vida que he tenido fuera de casa, ya sea en mi propio país, en Argentina, Perú, Bolivia, México, Guatemala, Suiza, Japón, etc… He aprendido a ver lo ignorante que soy pero a la vez lo sabio que me voy convirtiendo y que mis problemas ante el mundo son la nada misma, cumplen de una insignificancia tan grande que ni deberían existir. Viajar te enseña además lo que eres capaz de lograr fuera de tu zona de confort, te enseña que los prejuicios son exclusivamente el producto de una mente poco experimentada de vida pero llena de ego e ignorancia. Viajar te enseña a soñar con ser mejor, a querer vivir más experiencias y a querer comprar menos cosas materiales. Viajar te enseña que la felicidad no está en lo material sino en las experiencias que vives, te enseña a crear amigos fuera de tu entorno habitual, a aprender a amar al mundo y te hace comprender que una frontera es una simple ficción colectiva que solo existe porque en la mente de un grupo de personas existe pero que en realidad somos todos parte de la misma tierra, respiramos el mismo aire y nos servimos de la luz y el calor del mismo sol.

La mejor inversión que debes hacer en tu vida es sin duda viajar. Quien no hace esa inversión vive en una vida tan limitada como su experiencia geográfica, tan limitada que desarrollará una cantidad ilimitada de prejuicios sobre formas de pensar, comer, vestir y hasta de ver su propio camino a la felicidad autoconvenciéndose que no tiene más que aprender y que el mundo es aburrido porque tu entorno no te satisfacen los intereses de entretenimiento que demandas.

El tiempo de vida que tienes como ser humano (porque te aviso que no eres inmortal, te morirás) comparado con la vida del universo no es más que tan solo el comparativo a uno de nuestros parpadeos. Esos años que parecen mucho en realidad se te pasarán “volando” y por ende no debes perder el tiempo en llorar sino en conocer, aprenderás viajando que tus problemas y prejuicios pueden ser realmente ridículos en muchos casos y que desperdiciaste tus minutos de vida en situaciones que en realidad no tenían la importancia suficiente ni para el mundo, ni para el universo y ni siquiera lo tendría que haber tenido para ti.

Tómate el mejor bus para la escuela (el avión) y aprende de los mejores profesores (la gente de cada lugar donde vayas) y estudia de la forma más empeñosa posible (recorriendo cada lugar que puedas) y de esa forma sacarás la mejor calificación de tu vida… LA FELICIDAD.

Te invito a que nunca pienses que viajar es caro, porque lo que realmente es caro, es desperdiciar la vida sin conocer lo que tal vez era la respuesta que necesitabas para llenarte de verdadera felicidad a través de vivir experiencias que nadie te podrá quitar, porque puedes llegar a perder todo los objetivos materiales que tengas pero jamás las experiencias que hayas vivido. Vive tu propia experiencia y construye tu propia verdad a medida vayas viajando y conociendo. Con esto abrirás tu mente, aumentará tu contexto, aprenderás más y comenzarás a ver que tu felicidad no es finita sino que se puede ir incrementando ilimitadamente a medida sigas viviendo esta experiencia. Eso es el verdadero éxito en la vida… Viaja y conviértete en un ser exitoso no para los demás, sino para ti mismo, para tu propio corazón y espero que este artículo haya podido responderte la pregunta que te hiciste a ti mismo… ¿Por qué tengo que viajar?.

Artículo: ¿Por qué TENGO que viajar?

Analista de mercados, trader, developer, emprendedor, artista marcial y conferencista. Rodrigo cuenta con experiencia como consultor de negocios, en marketing online y como gestor de inversiones (money manager) bursátiles. Es el creador y director de BudoWebs Studio EIRL y de El Conferencista.net

2 comentarios en “¿Por qué TENGO que viajar?

  1. Bety dice:

    Buenos días. Me gustó tu articulo, invertir en experiencias más que en vienes materiales. Por eso hay que viajar y conocer. Saludos un abrazo

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